18 may. 2012

Lo que todos deseamos cuando hace calor

es un trocito de sandía. Dulce, refrescante, veraniega. Qué cubierta tan bonita.

Es la una de la madrugada y en el termómetro de la marquesina de la calle de enfrente parpadean los veinticuatro grados y las hojas de los árboles no se mueven, no corre ni un suspiro de brisa. Pero no me quejo, que yo quería calor. Claro que tengo cuerpo del norte y los calores de la capital lo ablandan demasiado. Quema, se dilata, se transforma, suda (qué verbo más feo a veces). Necesita un cachito de sandía.

Buenas noches.

2 comentarios :

  1. Ahora mismo voy a comerme un par de rodajas, que me has dado hambre (o casi sed) :)

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    1. Ahora a mí también me apetece una rodajita... <3.

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