28 may. 2012

Atrapada en la ciudad de las mil muñecas

Yo nunca he sido de jugar con muñecas y, para más inri, las de porcelana me dan pavor, como los payasos, pero esta cubierta a lo Príncipe de Persia tiene algo. Magia, ángel, chispa, lo que cada uno prefiera. Gran parte de su atractivo reside, aparte de en esa atmósfera tan exótica, en ella, en la chica de al final del camino en la cima de la montaña. Parece Simba cuando Mufasa le dijo que todo el reino bañado por el sol sería suyo.

Últimamente se llevan las cubiertas de este estilo, protagonizadas por chicas de rostros hermosos y cuerpos de infarto, y, sobre todo, apariencia poderosa y peligrosa. Sin embargo, nunca hay que fiarse de que estas féminas vayan a resultar como nos las pintan. ¿Cuántos libros adornan sus tapas con chicas de aparente garra que al final han resultado ser las típicas protagonistas Tontas Del Bote? Véase si no mi experiencia con La maldición del tigre: su protagonista, bella e interesante en la cubierta, en la historia es simplemente boba y vive situaciones sencillamente absurdas.
Que sí, que las sinopsis existen por algo, pero son igual de poco seguras que las cubiertas. Se les da muy bien vender la moto, y más cuando comparan tal libro con los de Rowling con una alegría desmesurada o ponen a un súper autor diciendo que tal novela es la pera limonera. A veces, ojo, la promesa se cumple.
Las chicas que aparecen en las cubiertas son muñecas, sólo muñecas. Títeres al servicio del marketing más frío, del que juega con los sueños y anhelos del lector. Están ahí para que los lectores, llamados por la curiosidad, picoteen y compren los libros mientras los ojos les hacen chiribitas. Lectores que luego en sus blogs publican un post con la foto de su última adquisición, con la que están extasiados. Lectores que antes de probar el producto ya han compartido su entusiasmo en las redes. Yo lo he hecho.

Ésta es una estrategia estupenda en la que sigo cayendo. Pero claro, ¿quien se resiste a cubiertas bonitas?, ¿quién es capaz de mirar hacia otro lado cuando las protagonizan chicas tan increíbles a las que en mis mejores fantasías me gustaría parecerme? Porque sí: quiero que mis cabellos bailoteen con el viento, quiero una nariz fina y respingona, quiero músculos para poder trepar a los árboles cuando me apetezca, quiero una mirada fiera y decidida para cuando me toquen los ovarios, y quiero un aura poderosa que haga que a los malos se les caigan los calzoncillos y las bragas.

Sigamos jugando.

5 comentarios :

  1. ¿Es o no es una prota Mary Sue*? intrigada me has dejado, la portada es preciosa y me recuerda a las esfinges de Michael Ende, jejeje... y sip, yo también caigo en el juego (aunque no en todos ;)
    besotes!!!

    *Mary Sue: lo que se le llama en fanfics a las protas idealizadas, planas, perfectas y perfectamente aburridas y unidimensionales.

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  2. Puf! Anda que no caigo yo con las portadas, pero así como una mosca, plap plapxD
    Es más, ultimamente paso de leer las sinopsis porque hay muchas que te destripan toda la trama del libro y ale ¿para que te lo vas a llegar a casa si te has leído el mini resumen de atrás?xD
    Por eso muchas veces, por lo menos yo, compro con la vista y ya veremos que nos encontramosXD

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  3. Es cierto que tristemente las portadas nos engañan, pero como muchos otros yo sigo cayendo en la trampa^^

    Debido a que tu blog es causa de mi inspiración tienes un premio en mi blog^^ Besitos!!

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  4. La verdad es que si nos fijamos en las portadas hay muchos que nos gustarán pero luego tal cual, o viceversa!
    Gracias :D!
    Besitos mágicos.

    Dolo.
    http://itstimetomagic.blogspot.com.es/

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  5. Uno de mis grandes problemas, las portadas bonitas. Pasar furtivamente por la sección de librería de ese centro comercial y ver esa portada. Y morir, ay pero que bonita es.
    Dejarte medio riñón en el libro, porque ojo con esos precios, y que luego te defraude.
    Nos ha pasado a todos tantas veces, por eso ahora me lo pienso dos veces antes de comprar un libro. Y a veces hasta tres.

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