8 feb. 2012

Quedan todos invitados a la


Ayer leía ojiplática las últimas confesiones de Daniel Radcliffe. Resulta que mientras duró el rodaje de algún Harry Potter hubo veces en las que grabó estando borracho, que su tragedia es ser un adicto silencioso y eso le ha hecho sentirse profundamente desgraciado, y que más de una vez le animaron a acostarse con grupis pottéricas pero desechó las ofertas porque de verdad valora a sus parejas. Fenomenal esto último, pero pobrecico por lo demás. ¿Fama y dinero igual a felicidad? Ecuación equivocada.

También confesaba que barajó retirarse de la franquicia después de la tercera película. Para renunciar a todo eso la situación tenía que haberse vuelto realmente dura. ¿Hasta qué punto convertirse en híper-mega-súper-archi-chachifamoso puede dinamitar la existencia de uno? Que se agarren Jennifer Lawrence (Katniss), Josh Hutcherson (Peeta) y Liam Hemsworth (Gale)... Ya lo decía Kristen Stewart: la fama agota y agobia hasta límites inaguantables.

Terminemos con algo bonito: el cartel en honor a las nominaciones a los Oscar que ha cosechado Harry Potter y las reliquias de la muerte Parte 2. Ojalá se lleve alguna estatuilla, ¡ya es hora de hacerse con esos cuatro kilos y treinta y cuatro centímetros!

5 comentarios :

  1. Pobre Daniel :( espero que supere lo suyo. Y la estatuilla pesa 4 kilos??? XD

    ResponderEliminar
  2. ¿En serio pesa tanto el oscar?
    Pobrecillo pero en cierta manera supongo que esa experiencia también le ayudo a bordar el personaje que muchas veces se siente distinto, solo y cerca del mal.
    Que les den el Oscar!!!

    ResponderEliminar
  3. Nunca te acostarás sin saber algo nuevo...
    ¿Quién lo diría? Radcliffe borracho O.o
    Tiene guasa lo de grupis, se acostará con quien quiera, no con quien le diga, tiene guasa la cosa ....

    ResponderEliminar
  4. Jo, primera noticia sobre el tema. De todas formas no es el primer niño que sufre eso de la mezcla entre fama anticipada y sustancias estupefacientes... Unas ecuaciones son equivocadas, pero otras no.
    ¡Un abrazo!

    ResponderEliminar
  5. El precio de la fama... Pero claro, cuando se metió en esto sólo tenía once añitos; ha tenido que crecer rápido en un mundo de lobos.

    ResponderEliminar