9 jun. 2011

Los placeres de la correctora

Iba a contaros unas milongas sobre pizza con doble de tomate, la historia lingüística (inventada) del verbo recopilar, el genial anuncio de Fanta Naranja y lo mentirosos que suelen ser los subtítulos de las películas que pone Renfe en sus trenes. Pero no, porque me aburro hasta yo. En lugar de eso me quedo con los placeres de ser correctora.

De acuerdo que a veces corregir (y reescribir) desquicia. Mucho no, muchísimo; según el texto, según el escribiente (si en radio vale escuchante...). Aunque otras es una maravilla, porque lees y disfrutas, y también aprendes. Cueces y enriqueces, vaya. Algún día me gustaría, creo en mi inocencia, convertirme en buena correctora editorial, sobre todo porque ahora este puesto parece desnudo y al descubierto: no hay más que abrir un libro al azar en la librería y admirar su más que probable salvajada de faltas de ortografía. Mientras me trabajo ese algún día corrijo en El Tiramilla, algo que no está mal, oigan, porque me sirve para entrenar. Y disfrutar, vivir en mi piel lo que cuentan sus escribientes; como el artículo que acabo de dejar listo para este viernes. Ahora quiero ser librera.

Filóloga de carrera, correctora de afición, librera de ensoñación, escritora de algún día.

9 comentarios :

  1. Alba, de verdad que siento mucho los dolores de cabeza que mis textos te puedan dar. No te apreciamos lo suficiente xD

    ResponderEliminar
  2. Loca xD. A veces sí que me tiro de los pelos, pero otras lo paso de fábula. Mañana te toca, jeje ;).

    ResponderEliminar
  3. Por ahí voy yo también xD. Cuando un amigo me pasa un escrito propio o me enseña cualquier cosita que vaya creando por ahí, no puedo evitar querer ayudarle a corregir las faltas que le encuentre (y que me sepa, por que tampoco es que tenga buena ortografía xD) o aquellos fragmentos inconexos que parecen no tener coherencia alguna con lo demás xD.

    Pero más me gustaría ser librera, es mi sueño dorado *O*.

    ResponderEliminar
  4. Amo esa última frase ♥
    Si es que tienes el cielo ganado. Para lo que haces no solo hay que tener paciencia y temple infinito, sino que pese a todo debes amarlo. Y aún así seguro que te vuelves loca >_<. Pero bueno, como dicen sarna con gusto no pica :P
    Yo me disculpo por esa parte desquiciante de la corrección que, sin duda, me toca x_____D

    ResponderEliminar
  5. Otro que ama esa última frase, entre otras cosas. La pondrán en tu wikipedia :D

    ResponderEliminar
  6. Preciosa la última frase... además, me siento identificada con ella, solo que cambio lo de filóloga por traductora ;)

    ResponderEliminar
  7. Te sigo desde hace un tiempo gracias a mi hermana pequeña y me gustan mucho tus reflexiones. El trabajo de correctora es fundamental y poco reconocido. Yo soy investigadora y echo de menos una mano que "limpie" un poco mis artículos, porque estoy segura de que me expreso mejor hablando que escribiendo! Respecto a las faltas de ortografía, es terrible lo que se lee hoy día. Yo siempre espero que la gente me corrija si me encuentra algún error, de otra forma no hay manera de pulirse.

    Un cariñoso saludo desde Roma.

    ResponderEliminar
  8. Y preciosa por dentro y por fuera... ánimo que con tu esfuerzo y buen hacer no soy capaz de calcular hasta dónde vas a llegar...

    ResponderEliminar
  9. Esa última frase está genial. Como correctora de seguro que serías excelente. Nada es imposible.

    ¡Saludos!

    ResponderEliminar