4 abr. 2011

Tres años en Nueva York, de Ana Galán

Tres años no son nada, ¿verdad? Pues Ignacio no opina lo mismo, padres y madres del universo. Menudos tiranos, miren que obligar al chico a dejar su ciudad, su instituto y su amor de toda la vida para llevarlo a Nueva York durante tres años... La hermana encantada, claro, cuanto más lejos del atontado de su ex, mejor. Y más aún si en su nueva casa caben diez como la que tenían en España y puede fardar de una vida de chica cosmopolita ante las envidiosas de sus amigas.

Más o menos así da el pistoletazo de salida el libro de la ovetense Ana Galán, que escribe muy a la española, azuza bien el ritmo, ambienta estupendamente, y entre tópico y tópico se las arregla para entretenernos lo que duran las 252 páginas de Tres años en Nueva York. Que sí, que la historia que se gasta no es especialmente original, no cuenta con una trama de la leche y a veces los personajes rozan el plano más superficial y previsible. Pero la escritora llega a sorprender, habla de realidades (la distancia duele, los amigos no lo serán siempre a pesar de promesas entre lagrimones, el amor caduca, la gente nueva asusta, atreverse merece la pena, los padres son un tostón...), se mete muy bien en el papel de la voz protagonista, Ignacio -que en ocasiones llega a caerme muy mal-, y cuando los americanos hablan ¡lo hacen en inglés! Un detalle que hace ganar a la historia en coherencia y que por el contexto y el parafraseo se entiende a la perfección. Galán también deja entrever críticas veladas hacia la ciudad de Nueva York, no siempre tan espectacular como se pinta, y el pobre conocimiento que en Estados Unidos se tiene sobre cualquier territorio que no pertenezca a su país.

Eso sí, a lo largo de toda la lectura me han molestado dos detalles reseñables.
Primero, la pincelada machista en el pensamiento de Ignacio, sus amigotes y su padre. Chirría, sin duda, y para colmo no existe ningún personaje femenino fuerte o destacable que contrarreste la situación. De hecho, las féminas del libro o son mujeres florero, o se comportan como adolescentes retraídas, o tienen un ego insoportable, o ponen los cuernos a sus novios. El segundo detalle con el que hago gárgaras es esa suerte de homofobia relajada que se gasta el propio protagonista y que nunca llega a corregir. Supongo que esto no es más que una impresión personal, pero ahí queda, dando vueltas dentro de mi cabeza.

9 comentarios :

  1. He visto este libro por ahí, pero no acaba de convencerme es de estos que si caen en mis manos por casualidad bien, pero creo que no correré a buscarlo.
    Me gustó la reseña. Besotes!

    ResponderEliminar
  2. La verdad es que he tenido esa misma impresión, y eso que me lo he leído en dos sentadas, esperando una evolución de los personajes más acertada. Lástima!

    ResponderEliminar
  3. No tiene mala pinta aunque pensaba que sería otra cosa. Quizás lo lea algún día.
    Gracias por la reseña!!

    ResponderEliminar
  4. No me llama nada este libro, y si ahora dices lo del machismo... peor XD

    ResponderEliminar
  5. Pues no tiene mala pinta el libro... y todas esas realidades que has mencionado son las que me han llamado la atención como para decir que si encuentro el libro, seguramente lo lea.

    ResponderEliminar
  6. A pesar que leido tu reseña y esta muy buen, sigo queriendo leerme el libro.

    Un Saludo

    ResponderEliminar
  7. Lo puse en las novedades de mi blog en la edición anterior y aparte de que la portada me encanta me llama la atención^^
    Un beso!

    ResponderEliminar
  8. En general me pintaba bien, pero tus palabras finales han evitado que me lance a ese libro. En fin, tal vez lo lea.
    Por cierto, me encanta la canción de Sabrina, es una de mis pelis favoritas (tanto la original como el remake)

    ResponderEliminar