15 feb. 2011

Nefilim I: El beso del amanecer, de Leah Cohn

Con tilde o sin ella, la palabra 'nefilim' no existe para la RAE, pero sí en escritos que datan de muchísimos siglos atrás. Tradicionalmente se cuenta de ellos que son los hijos prohibidos de aquellos ángeles caídos que en la Tierra mantuvieron relaciones sexuales con mujeres de a pie, y se los describe además como engendros del mal o bellas criaturas capaces de hacer el bien. El Nefilim de la austriaca Leah Cohn cabalga entre ambas posibilidades porque sus criaturas siguen el camino del Mal y del Bien. Y también nada entre dos aguas, pues la suya es una novela romántica tanto juvenil como adulta; sobre todo adulta, aunque sólo en intención, porque ni trama ni personajes se ajustan a esa franja de edad a la que supuestamente se dirige la historia.

Ejecutando fielmente la fórmula habitual de chica humana mona conoce a chico exquisito no humano, se enamoran en un tris, de repente algo malo ocurre y todo es un desastre de lágrimas y heridas en el alma... resumiré así la obrita de Cohn. Sophie es una jovenzuela de unos 19, retraída y violonchelista; un día conoce a Nathanael, el chico cañón, sensible y misterioso de rigor, además de músico internacionalmente conocido; al primer vistazo surge un amor de burbuja dentro de la que retozan y se aman, ella ignorando que algo extraño pasa en el mundo de fuera y él procurando pulir el cristal del glóbulo para que no se agriete; un buen día ella se queda embarazada, ese mismo buen día él se larga por patas y también ese mismísimo buen día ella se sume en la más lamentable zombicidad, se convierte en una inútil integral y abandona sus estudios de música. Al final más o menos espabila, pare y cría a su hija, una niña muy, muy especial que da un yuyu profundo porque suma, resta y multiplica como Matilda, cada día habla una lengua nueva y de vez en cuando entra en trance. Se llama Aurora y es una nefilim como su padre, y claro, llegará el día en el que los suyos la reclamen.

El libro arrancaba más que correcto: con una narración decente aunque normal, bonitas descripciones de un escenario europeo y musical, una protagonista con un buen trabajo de introspección detrás, un eje amoroso que convencía y un suspense bien llevado que mantiene siempre el pulso. Sin embargo, al pasar las páginas me dijo el barquero, algo hizo clic y dejó de funcionar, y es que la autora ni siquiera se detiene a explicar por qué Sophie es especial para la raza de los nefilim y para colmo la convierte en una cansina marioneta que no va a evolucionar mucho a lo largo de su periplo; los malos serán malos a secas, en ocasiones hasta ridículos, y lo previsible de todo nos hará poner los ojos en blanco; y por desgracia el resto de personajes nos sabrá a poco, porque poco se dejan conocer. Faltan maduración, más imaginación, más color y más profundidad; y recuperar la subtrama musical que tantísimo juego daba a la historia y que de un plumazo desaparece casi enseguida.

¿Será que esta primera incursión de Leah Cohn en la romántica "adulta" paranormal ha sido pionera en su país? Si no, no me explico ni el exitazo, ni la publicidad, ni la repercusión. O sí, porque el subgénero angelical se ha convertido en moda, y ya se sabe que una moda no es tal si no se exprime hasta dejarla seca. Pero bueno, que me quiten lo bailado: tenía ganas de probar Nefilim y lo he hecho. Eso sí, ha sido duro leer que Sophie asegure cabezota que no concibe la música como algo divertido. La música ES divertida, señora Cohn: tocarla, sentirla vibrar y hablar sobre ella es divertido, y se lo dice una apasionada de la clásica que se ha pasado más de media vida en el conservatorio .

El segundo libro de la saga, algo así como La maldición de la puesta de sol (Der Fluch der Abendröte), sobrevolará el este en mayo de este año.

11 comentarios :

  1. Para lectores menos exigentes, está claro.

    ResponderEliminar
  2. No tenía ni idea de que fuera una saga... bueh, le tenía cierta curiosidad, pero tras leer tu reseña, paso.

    ResponderEliminar
  3. Yo voy a catar el segundo casi seguro, esperando la "explosión" de la serie, a lo mejor me explota en la cara, pero bueno...Eso sí, Sophie es una panfila de cuidado :P

    ResponderEliminar
  4. Parece interesante,ademas ahora se llevan mucho los angeles.


    Saludos

    ResponderEliminar
  5. Pues me has chafado un poco, porque la cosa tenía buena pinta pero...no sé los ángeles no es el género que mas me gusta...Bueno es saber que puedo encontrar en él...Saludos!

    ResponderEliminar
  6. Ufff... que reseña más dura, pero no eres el primero al que considera un bodrio éste libro. Yo desde luego no lo pienso leer.

    ResponderEliminar
  7. Pues bueno, no lo voy a leer, porque la portada es horrenda y porque las historias repetitivas me tienen harta.

    ResponderEliminar
  8. A mi me gustan las reseñas así; directas y fieles a la opnión propia de uno mismo.

    Yo la verdad aun no sé si me lo leeré o no... tengo dudas, de todos modos, la reseña, aun que dura, ha estado genial:D

    kissess

    ResponderEliminar
  9. Ahí lo tengo en casa muerto de risa desde que lo compré, la poco de salir, no se qué pasa con este libro que no le encuentro nunca un hueco, he oído ya hablar tanto de él que la verdad me da pereza :)

    ResponderEliminar
  10. Se nota que la de la reseña a pesar de su contundencia, no comprendió el libro, claro que si, como todo , tiene errores y falencias, pero hay cosas que anuncia que ni siquiera son así, parece que no hubiese leído, empezando por el pequeño detalle de que Sophie es pianista , el violonchelista es Nanthan!! Buuuu !..Que se escriba fuerte no significa que se tenga razón o que halla que alabarla ,,,, idioteces!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hmm, pues igual sí que me confundí de instrumento al escribir la reseña, ya lo siento. Pero ese puede ser el único fallo, porque lo demás es opinión pura y dura, Nathalia. Eso sí, por si te sirve, ahora cuando escribo soy más relajadilla :-).

      Eliminar