7 ene. 2011

Alison Blix, de Francesc Miralles

Hace escasos minutos de hace algunos días mis ojos llegaban a la página 272 de la última creación de Francesc Miralles, Alison Blix, los mundos perdidos. La 272 era el final de la historia, un desenlace que me abandonó loca, rara, sin cuerda, boquiabierta, desconcertada y ceñuda. Lloraré un tiempo a esos mundos perdidos, porque la historia de Alison acaba aquí. A pesar de eso, cabezona y erre que erre, nada me gustaría más que reencontrarme con ellos en una segunda entrega, tan necesaria.

Ésta era la primera cosita que probaba de Miralles, del que había oído tremendas maravillas sobre su imaginario y bonitas alabanzas acerca de su forma de narrar y hacer trotar una historia. Y, de hecho, fue despegar la cubierta de la primera página y confirmar todo eso: el cuento era de lo más curioso, la protagonista oscilaba entre la niñez (ay, me cansaba) y la adolescencia atípica (bien, me gustaba), el ritmo bailaba como las olas de una buena playa, la ambientación era una atmósfera circense digna del mejor sueño y las palabras se sucedían una detrás de otra como masa de galletas de Navidad.

Como en todo proceso, avancé y saboreé la lectura, la maduré despacio y sin ninguna prisa, y fue mi compañera sobre el asfalto, las sábanas y las vías del tren. La aventura de Alison resultaba interesante: se queda sin padres de forma muy misteriosa, no tiene más remedio que cobijarse bajo el techo de la asfixiante mansión de su abuelo, una noche se rebela contra su actitud de niña buena, al poco descubre algo emocionante sobre la desaparición de sus progenitores, de forma repentina encuentra una tórtola de doble collar, la sigue de madrugada y en pijama para acabar en un concierto rocambolesco, y se da de bruces con el personaje clave, aquel que, literalmente, le abrirá las puertas a su destino. Aquí me detengo para no desvelar los ejes de la trama, pero basta con saber que habrá mundos perdidos, chicos guapos, dosis de realidad, un poco de drama, detalles acertados y MUCHA rapidez.

En mi cabeza divido el libro en dos: de la primera página hasta la 188, y de la siguiente hasta la 272. Es decir, muy poca tinta para la última mitad del libro, con tanta chicha, además; y es que todo sucede demasiado pronto y demasiado rápido, y el orden y la extraña coherencia de la primera parte aquí se evaporan poquito a poco. Hasta llegar a las últimas líneas: no de vértigo, sólo últimas y finales, de punto y aparte. Un punto y aparte que merecía más, siendo la historia tan rica.

Desde luego, tal comor reza la contraportada, "una novela inolvidable": para bien, pero con fisuras pequeñitas que podrían haberse arreglado con un poco de esa masa de galletas que os daba a probar al comienzo. Una pena que Alison no vaya a continuar danzando por el mundo enfundada en su parka roja. Larga vida a los mundos perdidos, tan poco explotados y tan, tan ricos. Me quedo con ganas de más de Miralles, pero cruzo los dedos por un desenlace en condiciones.

8 comentarios :

  1. WOW
    de verdad suena como si fuera interesante!!!!!!

    :D
    se ve que es muy fresca! pero.. de que se trata en general el libro?

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  2. Pues lo anoto para leer en un futuro porque me ha llamado la atención. un saludo

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  3. Lo tengo para empezar, pero sabiendo cómo escribe Francesc sé que al menos voy a disfrutarlo.
    ¿Con tantas ganas te deja de segunda parte?
    Si quieres seguir con Miralles te recomiendo una y mil veces "Ojalá estuvieras aquí".

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  4. Me encantaria probar al autor, a ver si un dia me dejo ver en sus mundos ^^

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  5. Me gusta, me gusta =) a ver cuando leo algo de el

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  6. Ya habia visto este libro en algun lado pero ni la portada ni la sinopsis me llamaban la atencion y tampoco salio en mi pais! XD
    Ahora me dejaste con curiosidad jajaja vere si lo consigo de alguna forma :P

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  7. ¡Vaya! ¿No va a haber segunda parte? :( Yo creía que sí, porque si no me pasa como a ti con lo del final.

    Besos

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  8. Aún no he probado nada de este hombre. Voy a convertirlo en propósito para el 2011: leer a Miralles.

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