28 nov. 2010

Academia de Princesas, Shannon Hale

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Shannon Hale es una autora del panorama juvenil de hoy por la que siempre suspiro: lo hago cuando se traduce aquí una de sus obras, cuando anuncia que está escribiendo una nueva o cuando me doy un paseo por su página de mar y se me hace la boca agua al ver ahí Austenland y otros caramelos.

Miri pensó en el cuadro de la casa, en Marda diciendo que nada se podía interponer en su camino, en el vestido de plata con diminutos capullos de rosa y en la sensación que zumbaba en sus huesos cuando pensaba en la importancia que el título de princesa otorgaría a su nombre. En aquel momento, todo era menudo y debilucho en comparación con la necesidad urgente de Gerti.

(…)

Su decisión parecía obvia. Intentaría ayudarla.
Su instinto la llevaba a utilizar el lenguaje de la cantera.


Miri es chiquitita, muy chiquitita, de las chicas más bajitas de su pueblo, Monte Eskel. Para nada su edad, casi quince años, se corresponde con su altura, y eso le causa más de una molestia. También por culpa de su estatura no dejan que trabaje en la cantera de línder, en la que cada día se reúne casi todo el pueblo, lo que hace que se sienta diferente, desplazada y una carga no sólo para su familia, sino para toda la comunidad, que a duras penas consigue sacar el suficiente línder para vendérselo a los comerciantes antes de la época de nieves. Pero así es la vida, y ésta le ha regalado a nuestra protagonista una existencia de ama de casa, cuidadora de cabras y despellejadora de conejos (ಥ﹏ಥ!!!). A pesar de no ser tareas siempre agradables, tampoco están tan mal, porque le permiten ir a su aire y retozar por el campo… sin embargo, echa en falta sentirse parte del pueblo, charlar con Peder (su mejor amigo de siempre) y tener amigas. Hasta que algo ocurre.

Un día como otro cualquiera llega un heraldo al pueblo, un mensajero del rey con ropajes extraños y la nariz tan alta que sus aires de grandeza se avistan a kilómetros. Viene a comunicar que Monte Eskel ha sido elegido por los sacerdotes de la corte como el lugar en el que reside la futura esposa del príncipe del reino. Y, claro, en el momento en el que hace su anuncio todo se pone patas arriba, ya que dado que cualquier chica podría ser la afortunada, según la tradición todas las adolescentes menores de edad deberán prepararse como potenciales consortes en la Academia de Princesas. Y teniendo en cuenta que las chicas de Monte Eskel no tienen modales, son tan analfabetas como una piedra y nunca han salido de su pueblo en lo alto de la montaña, la tarea no pinta nada prometedora. Pero lo conseguirán, vaya si lo harán. Y en su odisea las amigas serán enemigas, las enemigas por fin amigas, las pretendientes a princesa lucharán contra asignaturas ridículas y bandidos sanguinarios, se desvelarán secretos sorprendentes, el príncipe vendrá y Miri por fin descubrirá qué es lo que quiere hacer con su vida, por mucho que sea bajita y no se le permita bajar a la cantera. Porque Miri comprenderá cuál es la magia de las montañas y aprenderá a hablar la lengua que comulga con ellas.


Shannon Hale vuelve a regalarnos un bonito cuento, bien ambientado y bien escrito. Dulce, lento y a pasitos rápidos, suave, divertido, a veces ingenioso y con un par de buenos mensajes para el lector: sobre ser uno mismo, conocerse en profundidad, abandonar los prejuicios e ir siempre más allá. A eso debemos sumar la magia que lo recorre, tan hermosa.

El príncipe del cuento parecerá tonto, pero sólo lo es en la superficie; y las chicas, las princesas fingidas, también darán la impresión de ser gallinas con la cabeza tan hueca como el cuerpo de una guitarra, pero para nada. Aprenderán que formando una piña son más fuertes, que la ambición está bien siempre que sea medida y no pisotee a los demás, que no hay que darlo todo por sentado y que las cosas demasiado mascadas no tienen mucho valor. Es cierto que Hale emplea tópicos típicos, como siempre cuando escribe, pero se las arregla para adornarlo todo con un puntito de originalidad y emocionarnos hasta el punto de hacernos estallar los ojos de agua casi derramada.

Academia de Princesas es agradable y divertida, bonita, sobre todo sencilla, rica en colores y sincera en su realismo; tal vez con un final precipitado y no del todo conseguido, lo admito. Una buena obrita que leí en un viaje en tren, otro en metro y un par de ratos a la luz de una lamparita. Ahora quiero más de Hale, claro… seguiré soñando con que algún día traigan a Jane Hayes y el objeto de su obsesión.


PD: el libro estaba plagadito de erratas y faltas de ortografía. Casi alarmante, sólo casi. Pero dado que ha pasado algo raro con la editorial que lo publicó en el 2008 y no sé bajo qué sello sigue vivo en nuestro país, lo dejaré correr…

9 comentarios :

  1. Curiosa la historial, y la reseña me ha parecido genial:D

    me lo apunto:D

    kisses y feliz noche:D

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  2. Tengo que probar algo de la autora. Pienso hacerlo en Navidad, con el parón de publicar libros.

    Besos

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  3. Adoro a Shannon Hale, y eso que sólo he leído "La princesa que hablaba con el viento", pero ya me enamoró su escritura. Es tierna, mágica, agradable... como tú dices :)
    Me gustaría mucho leer esta novela, gracias por recordármela!

    Un saludo!

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  4. Yo voy a empezar con el de el diario de los mil días que es el que me han recomendado.

    El libro de Austenland, ya lo conocía ^^.

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  5. Tengo ganas de probar algo de esta autora :)

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  6. Los del escucha este post me ha dejado sin palabras xDD

    Fíjate que no he leído nada de esta mujer xD

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  7. Me llama la atención esta reseña, lo apuntare en mi lista interminable de pentientes ^^

    Un besito

    Pompas de Jabón.

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  8. No he leído nada de esta autora, así que me la apunto. Qué mal con el tema de las erratas y las faltas.

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  9. A mi me llamo la atencion como lo reseñaste :D Me gusta su otro titulo!

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