5 nov. 2008

Georgia Nicolson, "Las hijas de las tormentas", "Scusa ma ti chiamo amore" y "El diario de la princesa"

¡¡Qué fuerte!! X aquí pasa gente de Canadá, Rhode Island, Colorado, México, Cuba, Argentina, Suiza, Milán, Reino Unido, Portugal, China… ¡Y españolit@s! ¡¡Muchas gracias, bloggers!! Espero estar haciendo un buen trabajo ;).

Y ahora, a por el post de hoy:

I was thinking… ¿Y si subo cachitos del principio de algunas novelas para abrir boca? Luego: me contáis cuáles os han gustado más y me lanzo a por ellas.

NOTA: la mayoría somos un@s vag@s a la hora de dejar comentarios por la red, pero apreciaría mucho mucho mucho que dieseis un silbidito por ahí (¡besos a quienes sí saludan!). Y si tenéis propuestas, yo estoy abierta a ellas.

Gracias a la encuesta que hay por ahí abajo en la que pregunto qué obra es vuestra favorita, he comprobado con GRAN dolor que nadie o casi nadie conoce el nuevo trabajo de Jordi Sierra i Fabra. ¿Os acordáis de él? Tal vez lo leísteis en el colegio y después lo abandonasteis pensando que era para bebés (¡nada más lejos de la realidad!)… Creedme, todavía se merece toda vuestra atención. Es un crack, un maquinón creando historias apasionantes. Y una de las últimas que ha escrito es una trilogía que se completará en el 2009. Se titula Las hijas de las tormentas; y su primer volumen, El enigma maya. Escribió las 3 novelas prácticamente en 2 añitos, ya que le diagnosticaron un cáncer y el bueno de Jordi pensó que sería fatal dejar una obra sin terminar… ¡¡Te queremos, Jordi!! ¡¡Que el cuerpo no te dé más sustos (ya está sano como 1 roble)!! Pronto hablaré largo y tendido de Georgina Mir (alias ‘Joa’) y sus vueltas por el mundo mundial, ¡¡lo prometo!! Y también dedicaré otro post a Gee, nuestra querida, extravagante y loca amiga: no podéis perderos las locuras de Georgia Nicolson.

Pero, por ahora, vayamos con los dulces y primeros momentos de… Tachán-tachán… [1] Los diarios de Georgia Nicolson, [2] El enigma maya, [3] Perdona si te llamo amor, [4] El diario de la princesa.

Uff, respirad.

El post va a ser bastante largo, espero que no os volváis loc@s.

Y si alguien sabe cómo crear páginas de categorías dentro de un blog con una plantilla HTML corriente y moliente como ésta, ¡¡que me avise, por favor!!

Para cualquier duda/sugerencia/respuesta/whatever: escribidme al mail, en el chatbox o poned 1 comentario en ésta u otra entrada.

Ahora sí: preparaos para un tentempié sano y muy variado. Aquí van los cachitos (algunos más extensos que otrosss). ¡¡Feliz aperitivo!!

[1] Mi gato Angus, el primer morreo y el plasta de mi padre= Libro 1º de Los diarios de Georgia Nicolson, de Louise Rennison.

Domingo 23 de agosto.

Mi habitación. Llueve.

10.00

Papá ha invitado al tío Eddie a entrar en mi habitación como si fuera la cosa más normal del mundo, y han estado fisgoneando lo que hacía. Si el tío Eddie (que es más calvo que una bola de billar, bueno, para ser exactos, que 2 bolas de billar) me vuelve a preguntar si hay que sacar brillo a las calvas, me suicido. No se da cuenta de que ya no llevo pañales. Me dan ganas de gritarle: “¡Tengo 14 años, reboso feminidad y llevo sujetador!”. La verdad es que me queda un poco grande, y cuando corro para no perder el autobús se me sube hasta el cuello…, pero sigo teniendo un gran potencial femenino, ¡calvo anticuado!

Hablando de tetas, me preocupa acabar como todas las mujeres de mi familia, que parecen tener un solo pecho, como si fuera una especie de estantería. Mamá puede ponerse cosas así, es capaz de llevar un sándwich en una mano, una copa en la otra y colocarse un canapé en el “estante”. No es muy atractivo que digamos. Me gustaría tener un volumen apropiado, pero sin llevar las cosas demasiado lejos, no como Melanie Andrews, por ejemplo. El año pasado, después de un partido de hockey, me llevé un buen susto en las duchas. Su sujetador era como 2 enormes bolsas de la compra. Debe de tener algún desequilibrio hormonal o algo así. Cuando trata de darle a la bola, es cuando más se le nota. En una ocasión, creí que se iba a ir directa a la valla llevada por el impulso de sus “melones”, como las llamas Jas en broma.

Todavía es domingo.

11.35

Hay 6 cosas que me horrorizan de mi vida:

  1. Tengo uno de esos granos sin cabeza que no explotará hasta dentro de 2 años y que se transformará en un horrible bulto rojo.
  2. Lo tengo en la nariz.
  3. Tengo una hermana de 3 años que puede haberse hecho pis en cualquier rincón de mi habitación.
  4. Dentro de 14 días, se habrán acabado las vacaciones y tendré que volver al campo de concentración de Oberfürer Frau Simpson y su banda de sádicos profesores.
  5. SOY MUY FEA Y MEREZCO ESTAR EN UN CENTRO PARA FEOS.
  6. Fui a una fiesta disfrazada de aceituna rellena.

16.00

Ha venido Jas. Me ha dicho que, después de la fiesta de disfraces, le costó horas salir de su traje de gata. No me interesaba mucho pero, por pura educación, le he preguntado por qué le costó tanto.

Bueno, el chico de la tienda de disfraces era muy guapo.

¿Y?

Pues que tuve que me­ntirle en lo de la talla. Le pedí una talla pequeña en vez de una mediana.

Me ha enseñado las marcas del cuello y de la cintura; son bastante profundas.

Tienes la cabeza un poco hinchada le he comentado.

No, es que es domingo.

(…)

Cuando llegamos a la puerta, tuve que volver y cambiarme las mallas porque Angus, mi gato, sufrió uno de sus ataques en plan “llamada de la selva”.

Está completamente pirado. Lo recogimos cuando estuvimos de vacaciones en el lago Lomond. Me lo encontré el último día merodeando por el jardín de la pensión en la que estábamos. La pensión se llamaba El Mundo Perdido. Eso os dará una idea de lo que fueron las vacaciones.

Debería haberme dado cuenta de que el gato no era muy normal cuando lo atrapé y empezó a destrozarme la chaqueta. Pero era tan bonito…, con el pelo muy largo y atigrado, y unos enormes ojos amarillos. Incluso siendo un cachorro, ya parecía un perro pequeñito. Pedí y supliqué que nos lo lleváramos a casa.

Aquí se morirá, no tiene padres dije lastimeramente.

Seguramente se los habrá comido soltó papá.

La verdad es que, cuando quiere, puede ser muy cruel. Me trabajé a mamá y, al final, conseguí que nos lo quedáramos.

(…)

Solía sacarlo a pasear con una correa, pero, tal como le expliqué a doña Vecina-de-al-Lado, se la comió.

Lunes 24 de agosto.

17.00

Ni una sola llamada. Como si me hubiese muerto. Creo que hoy me iré a dormir temprano.

Mediodía.

La marche avec misterio”. Subimos y bajamos High Street hablando solamente en francés.

(…)

Hice un mohín con la boca. Cindy Crawford dice que si pones la lengua detrás de los dientes cuando sonríes, se te pone una sonrisa muy sexy. Hablar resulta imposible, por supuesto, a no ser que quieras parecerte a una subnormal.

Miércoles 26 de agosto.

14.00

He estado mirando los álbumes de fotos de la familia… y no me extraña que sea tan fea. Las fotos de papá cuando era pequeño son terroríficas. Tiene una nariz enorme que le ocupa la mitad de la cara.

Viernes 28 de agosto

11.15

Jas me llama para decirme que quiere ir de compras, al parecer ha descubierto un nuevo maquillaje tan natural que no se nota.

¿Tienen cejas? le pregunto.

¿Por qué? ¿Qué quieres decir? ¿Pestañas postizas?

No, quiero decir cejas. Ya sabes, los pelillos que hay encima de los ojos.

La verdad es que las amigas pueden ser tremendamente cortas.

Claro que no hay cejas. Todo el mundo tiene cejas. ¿Para qué quieres unas cejas de repuesto?

Ya no tengo, me las he afeitado sin querer.

Voy enseguida, no hagas nada hasta que llegue.

Mediodía

Cuando he abierto la puerta, Jas me ha mirado como si hubiese visto a un Klingon.

¡Pareces un Klingon! ha exclamado.

En realidad, es poco amiga. Es más como tener un perro que una amiga.

18.00

Jas se ha ido. Su ayuda ha consistido en dibujarme unas cejas con el perfilador de ojos. Ahora tendré que quedarme en casa para siempre.


[2] El enigma maya= Libro 1º de la trilogía Las hijas de las tormentas, de Jordi Sierra i Fabra.

Capítulo 1

Tomó el ascensor en el garaje y se elevó hasta las alturas de su piso cerca del cielo. El aparato la dejó en el rellano sin hacer apenas ruido. Extrajo la llave electrónica de su bolso y la aplicó sobre el lector de la puerta. Otro leve zumbido y se abrió.

Lo primero que hizo al entrar en el piso fue quitarse las zapatillas deportivas para caminar descalza, como le gustaba. No las recogió. Ventajas de vivir sola, con su padre siempre lejos, de viaje, mientras ella estudiaba y estudiaba para poder acompañarlo cuanto antes, aunque su nivel ya fuese más alto que el de muchos otros profesionales, dadas sus facultades. También dejó el bolso en la entrada, y la chaqueta. No hacía un frío excesivo en Barcelona pese al tiempo otoñal. Las temperaturas seguían subiendo, subiendo, subiendo… Muy pronto superarían los 2 grados de más anunciados como media mundial para mitad de siglo con casi cuarenta años de antelación.

Lo último fue quitarse la gorra y mover la cabeza de un lado a otro, para que su rojizo cabello se liberara de la presión, aunque tampoco lo llevaba largo.

El silencio de la casa la sobrecogió.

Estaba habituada a él, pero en ocasiones…

Fue al baño, a su habitación, y finalmente encontró el móvil olvidado por la mañana. Podía memorizar mil detalles, recordar mil cosas, valerse de su nivel intelectual privilegiado, excepcional según los expertos que le habían hecho los tests de capacidad, pero todavía era capaz de olvidarse el móvil en cualquier parte.

(…)

Comprobó la lista de llamadas.

Tres.

(…)

La primera, su amiga:

¡Hola, Joa! ¡Soy Esther! ¿Por dónde andas? Llámame, pendón.

La segunda, el chico:

Hola, soy Ernesto… pausa indecisa. Bueno, nada, quería saber si… –segunda pausa indecisa–. Era por si te apetecía que nos viésemos el sábado y todo eso –tercera y última pausa indecisa–. Volveré a llamarte. Chao.

La tercera, la desconocida, la hizo envararse a medida que la escuchaba, primero con extrañeza, después con inquietud y finalmente con miedo.

– ¿Señorita Georgina Mir? Mi nombre es Álvaro Ponce Quesada y soy agregado cultural de la embajada de España en México. Necesitaría hablar con usted urgentemente por un asunto de su interés referido a su padre. Por favor, comuníquese conmigo o con la embajada a cualquier hora. Le dejo aquí los números. (…)

Mientras escuchaba supo que había dejado de respirar.

–Por favor, señorita Mir, es muy urgente, ¿comprende?

(…)

–Papá… –musitó.

Él estaba en México, en algún lugar de Chiapas, Campeche, Yucatán o Quintana Roo, siempre a la caza de misterios, tumbas, el rastro del pasado y la historia…

(…)

Contó hasta diez.

Ni siquiera llegó a siete.

–¿Señorita Mir? ¿Georgina Mir?

–Sí, soy yo, ¿qué sucede?

Pensaba escuchar la palabra “muerte” de un momento a otro. Pensaba que su mundo iba a hundirse de nuevo. Pensaba que…

–Señorita Mir, no sé cómo decirle esto.

–¿De qué se trata? –volvió a contener la respiración y cerró los ojos.

–¿Cuánto hace que no habla con su padre?

–Pues… –reaccionó–, no sé, diez, doce días. Va de aquí para allá y a veces no en las mejores condiciones.

–¿Dónde estaba la última vez que conversó con él?

–En algún lugar de Yucatán, ¿por qué?

Capítulo 2

–¿Sí, dígame?

–Soy Joa, la hija de Julián –presentó utilizando el nombre por el que todos la conocían.

–¡Querida! –aunque la voz era quejumbrosa, con un leve matiz de ronquera, la explosión de alegría fue explícita–. ¿Qué tal estás, cariño?

No sabía nada.

¿Y cómo decírselo?

–Miguel, ¿dónde está mi padre?

La pregunta debió de cogerle muy de improviso.

– ¿Cómo que dónde está?

Capítulo 3

Encontrarla.

–Siempre decía que mamá reaparecería.

–¿Cómo?

–Ella no pudo irse sin más, ¿entiendes? –hundió en Esther sus luminosos ojos grises–. Papá está seguro de que alguien le hizo algo, se la llevó. Es lo único lógico y con sentido para entender su ausencia.

Su amiga no dijo nada.

Capítulo 5

El último pasajero ni siquiera había pulsado la placa de la pared para vaciar el contenido del inodoro.

Orinó sin atreverse a rozar la tapa protectora, de pie, suplicando para que el avión no atravesara otra turbulencia, y salió del servicio casi a escondidas, con la cabeza gacha, como si fuera invisible. Si alguien la veía y entraba a continuación, creería que la sucia era ella.

No tuvo suerte.

Se encontró casi de bruces con él.

Alto, agraciado, 25 ó 26 años, moreno, cabello un poco largo, de facciones intensas, mirada penetrante, cuerpo atlético. Esto último era fácil de intuir porque llevaba una camisa bastante ajustada y de manga corta.

Estaba habituada a que se fijaran en ella, que la observaran y la repasaran casi inquisidoramente de arriba abajo, algunos con descaro. Para muchos resultaba turbadora, o eso decían. Pasaba de ellos. Pero el choque fue intenso, por ambas partes.

Y le desconcertó que apartara la mirada, tímido. Que bajara los ojos.

–Perdón –se excusó el aparecido.

–Tranquilo –se encogió ella de hombros, y le advirtió a la defensiva–: Ahí dentro está bastante sucio.

–Gracias.

Capítulo 8

–Entiendo –suspiró el hombre acariciando con una mano la cabeza de su bastón.

Joa se movió con inquietud.

–¿Qué es lo que entiende?

–¿Qué sabe de su madre, señorita?

Era lo último que esperaba, que el recién llegado le hablara de su madre.

–¿Perdone?

–Responda, por favor.

–¿Qué tiene mi madre que ver con todo esto?

–Se lo diré. Pero primero le toca a usted. Es lo que hemos convenido.

–Mi madre desapareció hace años, el 15 de septiembre de 1999, siendo yo una niña. Han pasado trece años.

–¿Y?

–Nada más, eso es todo –intentó no encolerizarse, aunque no sabía por qué se sentía furiosa.

–¿Conoce su origen?

–¿Qué tiene que ver…?

–Respóndame, se lo ruego.

–Fue encontrada en la tierra de los huicholes. La adoptó mi abuela y vivió allí hasta la llegada de mi padre. Se enamoraron, se casaron y vivió en Barcelona hasta su desaparición.

–¿Eso es todo?

–¡Sí!

–¿Y no le extraña que ahora sea su padre el que haya desaparecido? (…)

–¿Quién es usted?

Capítulo 11

–¿Tienen Internet?

–Sí, claro. Su padre…

Joa miró por la ventana.

Un gesto maquinal, vulgar.

Pero que le paralizó el corazón.

No creía en las casualidades.

Al otro lado de la calle, observando el hotel, medio oculto desde la entrada pero no desde su posición en el despacho de la directora, vio al mismo hombre del avión que la había conducido hasta México, el joven agraciado, moreno, alto, de cabello un poco largo, facciones intensas, ojos penetrantes y cuerpo atlético.

Capítulo 14

Apagó la luz temprano y cerró los ojos.

La ventana abierta apenas si permitía el paso de una leve corriente con un atisbo de frescor. (…)

Nunca supo cuándo se quedó dormida, pero sí cuándo despertó.

Y por qué.

Primero, el roce, demasiado ostensible. Luego, el instinto, el grito de alarma disparado en su mente. Por último, la realidad de aquella presencia.

El intruso lo hizo bien. Con su mano derecha le tapó la boca. Con la izquierda presionó su brazo y con el cuerpo le aplastó el pecho, inmovilizándola. Lo único que le quedaba eran las piernas. Pero salvo patalear, poco más iba a conseguir.

Joa abrió los ojos con pánico.

Su cuerpo ardió.

–¡Cálmate, no te haré nada! ¡Soy un amigo! (…) ¡Joa, quieta, por Dios! ¡Estoy aquí por tu seguridad!

Esta vez sí lo entendió. Centró sus ojos asustados en el rostro del intruso y, recortada por la suave y difusa luz que penetraba por la ventana, reconoció la imagen de su compañero de vuelo, el mismo que había creído ver por la mañana en la calle, frente al hotel.

Se quedó quieta.

–Voy a retirar la mano, ¿de acuerdo? –se ofreció él–. Por Dios, no grites. Es por tu bien. Has de confiar en mí.

(…)

–Mierda, ¿de qué vas? –se agitó para obligarle a salir de encima de ella. (…) – ¿Quién eres?

–Me llamo David Escudé.

–¿Por qué me has llamado Joa? Sólo mis amigos me llaman así.

–Para que entendieras que yo también lo soy.

–Le dijo la araña a la hormiga.

–Soy tu guardián.

Lo manifestó como si fuera un cargo, no una simple expresión familiar.

–¿Mi guardián?

–Nunca has oído hablar de los guardianes, ¿verdad?

–No.

(…)

–¿Y tampoco de los jueces?


[3] Perdona si te llamo amor, de Federico Moccia= Protagonistas: Niki, 17 años; Alessandro, + - 30.

Uno

Noche. Noche encantada. Noche dolorosa. (…)

Éstas son mis amigas, qué demonios… Fuertes. Son fuertes. Fuertes como Olas. Que no se detienen. El problema vendrá cuando una de nosotras se enamore de verdad de un hombre.

–¡Eh, esperad, que yo también me apunto!

Niki las mira a una tras otra. Están en la via dei Giuochi Istmici. Han dejado abiertas las puertas de su diminuto Aixam y, con la música a tope, improvisan un desfile de moda.

(…)

Mete una rodaja de limón en cada Coronita y ¡chin chin!, brindan entrechocando con fuerza las botellas y alzándolas a las estrellas. Luego sonríen con los ojos casi cerrados, soñando. Niki es la primera en beber. Respira profundamente y recupera el aliento. Mis amigas son fuertes, y se seca la boca. Es bonito poder contar con ellas. Con la lengua lame una gota de su cerveza.

–Chicas, sois guapísimas… ¿Sabéis qué? Necesito amor.

–Necesitas un polvo, querrás decir.

–No seas borde –interviene Diletta–, ha dicho amor.

–Sí, amor –prosigue Niki–, ese misterio espléndido, desconocido para ti…

Olly se encoge de hombros.

En efecto, piensa Niki, necesito amor. Pero tengo 17 años, 18 en mayo. Todavía estoy a tiempo…

–Un momento, un momento, esperad que ahora me toca desfilar a mí…

Y Niki recorre resuelta la estrambótica acera-pasarela entre sus amigas que silban, se ríen y se divierten con esa extraña y espléndida pantera blanca a la que, al menos hasta ahora, nadie ha golpeado todavía.

Veintiuno

Y siguen así, hablando, paseando, conversando de lo divino y de lo humano, de los viajes que han hecho, de los soñados, de fiestas, de locales recién inaugurados y de los que ya han cerrado, y de otras novedades, capaces de escucharse, de reír, y de olvidar, por un momento, esos 20 años de diferencia.

–¿Me dejas probar tu batido?

–Ah, ¿ahora sí…?

–Si te has pedido otro es que tiene que ser bueno.

–Toma –Niki le pasa el vaso.

Alessandro aparta la caña y bebe un sorbo directamente del vaso. Luego se lo devuelve.

–Hummm, has hecho bien en pedir otro. Está bueno de verdad.

–Has apartado la cañita. ¿Tan remilgado eres?

–No es por mí, es que a lo mejor te molestaba a ti. Beber con la misma cañita es un poco como besarse.

Niki lo mira y sonríe.

–En realidad, no. Es diferente. Muy diferente.

Silencio. Se quedan un rato mirándose a los ojos. Luego Niki vuelve a pasarle el vaso.

–¿Un poco más?

–Sí, gracias –Esa vez Alessandro bebe directamente con la pajita. Y la mira. Fijamente. Con intensidad.

–Ahora es como si me hubieses besado.

–¿Y te ha gustado?

–Hummmm, sí, mucho. ¡Era un beso con sabor a kiwi y fresa!

Y se miran. Y sonríen. Y por un momento no se sabe bien quién es el más maduro. O inmaduro.

Treinta y cuatro

Alessandro y Niki se dirigen a la salida. Ella se detiene frente a la escultura. Alessandro se le acerca.

El mar y el arrecife… Bonita, ¿verdad?

Niki lo mira seria.

–Ten en cuenta que a mí no me gustan.

–¿Las esculturas?

–No, las mentiras.

Cuarenta y tres

Luego, por un instante le vienen a la cabeza los jazmines y todo lo demás. Y casi le da vergüenza. Pero, ¿qué esperabas de una chica de 17 años, Alex? Es libre. Y sin obligaciones. Con toda una vida por delante. A lo mejor ya se ha olvidado de ti, de los jazmines… incluso del accidente. Pero es justo que sea así. Claro que… no pierdo nada con intentarlo de nuevo. Coge el teléfono y empieza a escribir.

"Hola, Niki. ¿Todo bien?". Luego se lo piensa mejor. Pero si ella misma se lo dijo. "¿Vas a mandarme una de tus geniales ideas…?". Y sonríe, es mejor ser amables. "La echo en falta. Una idea con perfume de jazmín". (…) Alessandro coge el teléfono y lo deja sobre la mesa. Luego se queda mirándolo fijamente. Un segundo, 2, 3. De improviso, el teléfono se ilumina. Un mensaje recibido. Alessandro aprieta la tecla ‘leer’. ¡Es ella! Ha respondido.


[4] El diario de la princesa= Libro 1º de la serie Los diarios de la princesa, de Meg Cabot.

Martes, 23 de septiembre

A veces tengo la impresión de que lo único que hago es mentir.

Mi madre cree que reprimo mis sentimientos al respecto. Yo le digo: “No, mamá. No es así. A mí me parece que es algo natural. Si tú eres feliz, yo soy feliz”.

Y mamá dice: “Creo que no eres sincera conmigo”.

Entonces va y me da un libro. Me dice que quiere que escriba mis sentimientos en este libro, puesto que, en su opinión, es evidente que no estoy dispuesta a compartirlos con ella.

¿Quiere que escriba mis sentimientos? Muy bien, voy a escribir mis sentimientos:

¡NO PUEDO CREER QUE ME ESTÉ HACIENDO ESTO!

Como si no supiera ya todo el mundo que soy un bicho raro. Soy casi el bicho más raro de toda la escuela. Reconozcámoslo: mido 1’79 m, soy plana, lisa como una tabla, y voy al primer curso, el de los novatos. ¿Se puede ser más bicho raro?

Si el resto de la escuela lo descubriera, me moriría. Sí, así es, me moriría.

¡Oh, Dios! Si de verdad existes, por favor, no dejes que lo descubran.

En Manhattan viven 4 millones de personas, ¿cierto? Eso significa que, de ellas, 2 millones son hombres. Pues bien, de DOS MILLONES de hombres, ella tiene que salir con el señor Gianini. No puede salir con alguno que yo no conozca. No puede salir con alguno que se haya ligado en D’Agostinos o algún otro lugar. No, claro.

Tiene que salir con mi profesor de álgebra.

Gracias, mamá. Muchas gracias.

Miércoles, 24 de septiembre, 5º turno

COSAS QUE HACER

  1. Comprar tierra para gatos.
  2. Acabar los INÚTILES deberes para el señor G.
  3. Dejar de contárselo todo a Lilly.
  4. Ir a Peral Saint: comprar lápices blandos, recargas para la pistola de pintura y tensores de lienzo (para mamá).
  5. Trabajo sobre Islandia para la asignatura de Civilizaciones del Mundo (5 páginas, a doble espacio).
  6. Dejar de pensar tanto en Josh Richter.
  7. Reducir las coladas.
  8. Alquiler de octubre (¡¡¡comprobar que mamá ha ingresado el talón de papá!!!).
  9. Ser más asertiva.
  10. Medirme el contorno del pecho.

Jueves, 25 de septiembre

Hoy, en clase de álgebra, sólo podía pensar en la posibilidad de que el señor Gianini le dé un beso con lengua a mamá mañana por la noche, durante su cita. Me limité a estar allí, sentada, mirándole. Me hizo una pregunta de lo más sencilla –lo prometo, siempre me reserva las más fáciles, como si no quisiera que me sienta marginada o algo así– y ni tan siquiera la oí. Sólo dije: “¿Qué?”.

Entonces, Lana Weinberger hizo ese ruidito que siempre hace y se inclinó hacia mí, lanzando su melena rubia sobre mi pupitre. Una oleada de perfume me dio en plena nariz y Lana susurró, con esa voz tan desdeñosa: “BICHO RARO”.

Pero no lo pronunció en 4 sílabas, sino como si escribiera “BITCHORRRARO”.

¿Por qué personas tan buenas como la princesa Diana mueren en accidentes de tráfico y personas mezquinas como Lana no? No entiendo qué ve Josh Ritcher en ella. Vale, sí, guapa es. Pero también muy mezquina. ¿Es que él no se da cuenta?

(…)

Es un fastidio que los padres de tu mejor amiga sean psicoanalistas.

Hoy, después de clase, los doctores Moscovitz intentaron analizarme por todos los medios. Lilly y yo jugábamos tranquilamente al Scrabble y cada 5 minutos, lo mismo: “Chicas, ¿queréis un poco de zumo? Chicas, en el Discovery Channel emiten un documental sobre calamares muy interesante. Y, por cierto, Mia, ¿qué te parece que tu madre empiece a salir con tu profesor de álgebra?”.

Yo contesté: “Me parece bien”.

¿Por qué no podré ser más asertiva? (…)

Lo peor fue que el hermano mayor de Lilly, Michael, oyó la conversación. Se echó a reír a carcajadas, aunque a mí no me parece que la cosa tenga ninguna gracia.

Dijo: “¿Tu madre sale con Frank Gianini? ¡Ja, ja, ja!”

Fantástico. Ahora Michael, el hermano de Lilly, lo sabe.

Así que tuve que empezar a suplicarle que no se lo explicara a nadie. Va al 5º curso de la clase de genios y talentos, lo cual, por cierto, es la mayor ironía del curso, porque a la señorita Hill, encargada del programa G y T en el Albert Einstein, no le importa lo que hagamos con tal de que no armemos demasiado jaleo. Le fastidia mucho tener que salir de la sala de profesores, que está enfrente del aula de G y T, al otro lado del vestíbulo, para gritarnos. (…) Lo que Michael dijo una y otra vez fue: “¿Qué vas a hacer por mí, eh, Thermopolis? ¿Qué vas a hacer por mí?”.

(…)

Michael sale de vez en cuando de su habitación y suelta comentarios sarcásticos. Y a veces no lleva la camiseta puesta. Aunque no cree en los deportes organizados, me he fijado en que tiene unos pectorales realmente bonitos, y los músculos del estómago extremadamente bien definidos.

Nunca se lo he comentado a Lilly.

En fin, supongo que Michael se cansó de que yo me ofreciera para hacer cosas como sacar de paseo a su sheltie, Pavlov, o llevar al supermercado Gristedes las latas vacías de refrescos ligth para recuperar el depósito, lo cual constituye su tarea semanal, porque al final Michael sólo dijo, con un tono de voz disgustado: “Olvídalo, ¿vale, Thermopolis?”, y volvió a su habitación.

Le pregunté a Lilly por qué se había molestado de aquel modo y ella dijo que él me había acosado sexualmente pero que yo no me había percatado.

¡Qué vergüenza! ¿Te imaginas que Josh Richter empezara a acosarme un día (ojalá) y yo no me enterara? ¡Dios! A veces soy idiota de remate.

Viernes, más tarde

¡Dios mío! ¡Aún no puedo creer que pronunciara la palabra culo delante de un profesor!

Domingo 19 de octubre

Acabo de despertar del sueño más extraño de mi vida.

En mi sueño, Lilly y yo ya no estábamos enfadadas, ella y Tina se hacían amigas, Boris Pelkowski resultó no ser tan desagradable sin su violín, el señor Gianini dijo que había aprobado álgebra por los pelos, bailé lentas con Michael Moscovitz, e Irán había bombardeado Afganistán, gracias a lo cual ningún periódico publicaba la foto del beso de Josh, ya que todos estaban llenos de fotografías de la carnicería bélica.

Pero no ha sido un sueño. ¡No ha sido un sueño! ¡Todo esto ha ocurrido de verdad!

(…)

Le dije que mi mejora en matemáticas era mérito de Michael, que me había enseñado a dejar de tomar los apuntes en mi diario, a ser más ordenada con las columnas y a tachar números en las restas. Michael se ruborizó y aseguró no tener nada que ver con eso, pero el señor G no le oyó porque tuvo que ir corriendo a disuadir a un grupo de Bárbaros que pretendía llevar a cabo una manifestación por la exclusión injusta de una mesa dedicada a los seguidores de Satán por parte de los organizadores.


¿Qué? ¿Se os ha abierto el apetito? ¡¡Ojalá!! Ya me contaréis cuando leáis los libros enteritos. Cuidaos.


4 comentarios :

  1. impresionante, puede haber actualizacion más larga? xD

    bueno es la primera ves que visito este blog, soy de spaña =D

    La verdad es que jordi sierra y fabra no lo conozco, pero debe de estar bien, tal y como le dabas animos '' es un crack, un maquinon'' solo por esos atributos mereceria la pena leerlo xD asi que lo añado a mi lista de recomendados :)

    Hce unos años me lei lo tres primeros del diario de Georgia nicholson, mes gustaron pero solo compre los 3 primeros despues me entere de que habian unos cuantos más pero no los he leido.

    Eres la unica superviviente de este blog, y hace dos semanas que no actualizas, no te abras rendido, no??!

    me seguire pasando

    ciao xxx

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  2. Holas, ·Genee· ^0^!!

    No, no, no!!! No me he rendido!!! Para nada, aunque gracias x los ánimos, preciosa :)
    Lo que pasa es que la uni me tiene ocupada de 9 a 21 y llego a casa con unas ganas de dormir... Ya tnto casi preparados varios posts, así q actualizaré prontito!!
    Muchas gracias x leer esa pedazo entrada!!! Es laaaarga, ehh :P??
    Besitos y bienvenidaaa!!

    Alba
    http://letrasyescenas.blogspot.com/

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  3. hola mira por casualidad llege a tu blog y me llamo mucho la atencion tu post un libro de la serie Los diarios de Georgia Nicolson pero e buscado los libro y pues nem ilibreria no estan y por la red tampoco encuntro nada si me me podrias decir com ocnsegirlso o tal vez tu los tengas te agradeceria mucho. y pues nada tienes un blog muy lindo chauzzz

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  4. Holas!!
    Todo depende de qué país seas. En España sí que se está publicando la colección: la editorial que lleva la serie es SALAMANDRA. Podrías preguntarles a ellos. O, si no, en las librerías online tipo 'La casa del libro', supongo que encontrarás los libros de Georgia Nicolson para comprar.
    Mientras, tienes los primeros capítulos de los libros en: http://juvenilromantica.blogspot.com
    Si encuentro la serie para descargar, te aviso, pero de momento no he visto nada x la red.
    Espero haberte ayudado!! Cualquier cosa, me dices. Besotes ;)

    Alba

    http://letrasyescenas.blogspot.com/

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