6 dic. 2007

La Clase de Baile, Erica Orloff

Escritura:
Historia:
Personajes:
Ritmo:
Nivel de amor:
Perv-rating:


Lo prometido es deuda: dije que volvería a hablar del chic-lit y aquí estoy.

En esta ocasión, dedicaré mi entrada a una de las novelas románticas contemporáneas más divertidas y geniales que he leído (y, creedme, han sido muchas): La Clase de Baile, escrita por Erica Orloff, una obra entretenida hasta el extremo, preciosa, llena de sarcasmos e ironías que le hacen a un@ reír y sonreír.
Cuando terminé de leerla (llorando como una magdalena, por cierto), supe que tenía que hablaros de esta clase de baile tan original.


Erica, en la presentación que hace sobre sí misma, nos cuenta que su obra (conocida internacionalmente y traducida a varios idiomas) pertenece a diversos géneros (comedia hilarante y policíaca-mafiosa).

Escribe también bajo los sobrenombres de Tess Hudson y Liza Conrad (cuando es Liza Conrad, se dirige a un público más juvenil). Nuestra autora vive en el soleado sur de Florida, acompañada por una cacatúa (a la que da clases de cómo blasfemar... No sé por qué ya no me escandaliza ^-^), un perro danés, un pececillo rojo y otras criaturas.

En su “supuesto” tiempo libre se dedica, básicamente, a jugar al póker y volver locos a su excéntrico círculo de amigos, su familia y sus desobedientes mascotas. Le gustan el martini con olivas verdes y la coca-cola; le gustan las muñecas con cabeza de borla, los globos de nieve y su ipod; le encanta visitar colegios para explicarles a los niños en qué consiste ser escritora; y le gusta holgazanear y aplazar la fecha de entrega hasta el máximo (la pesadilla de todo editor).

¿Cómo acabó escribiendo novelas? Erica era editora y asesora de publicidad, y escribía desde niña. Un día conoció al que sería su agente y le envió su primera novela, Spanish Disco. Él la leyó y rió y rió... Y la envió a la colección 'Red Dress Ink.' de la editorial 'Harlequin'. Ahí comenzó todo.


Nuestra autora lamenta su falta de disciplina: "Escribo cuando me siento inspirada. En un buen día puedo escribir 40 páginas. En uno malo, puedo escribir 2 frases y luego ponerme a jugar al solitario en el ordenador".

Su creatividad le ha llevado a escribir tanto comedias románticas como novelas policíacas truculentas. Se siente a gusto con ambos géneros y asegura que no tiene un favorito, pero dice que cuando termina una comedia, piensa: "Gracias a Dios que ya no tengo que escribir nada divertido".

Luego, cuando se adentra en una trama demasiado oscura y depravada que incluye cortar a la gente en pedacitos y heroínas con pasados horribles, y llega la hora de escribir el final, piensa: "Bien, gracias a Dios que ya no tengo que escribir cosas tan oscuras y deprimentes".


Sus libros han sido mencionados, reseñados y premiados en incontables periódicos, webs y revistas como: US Weekly, Cosmopolitan, Women’s World and American Girl magazines, etc.

Lo que destaca de las comedias románticas de Orloff es su inconfundible estilo y frescura, y en La Clase de Baile tenemos a una Erica Orloff en estado puro. Os contaré por qué:

La vida de Cassie Hayes, una editora de 33 años y alérgica al compromiso, está a punto de cambiar.
Divorciada (ahora es sólo amiga de su ex, un cantante que debe su fama a Cassie, ya que las letras de sus canciones las inspiran el dolor y la pena que siente al estar lejos de ella), experta en hacer sólo y siempre café, y gran amiga de su jefe (que hace la vista gorda cuando no la ve por la oficina).
Ha llevado a un buen número de autores a la lista de best-sellers y su nueva tarea es conseguir otra novela de Roland, escritor ganador de un Pulitzer, convertido ahora en ermitaño. El problema es que el excéntrico autor impone la condición de irse a vivir con él: en una isla perdida, sin cafeterías, sin centros comerciales, sin teatros... Y le pide a nuestra protagonista que le enseñe a bailar música disco para enamorar a su ama de llaves mexicana, quien cocina con kilos y kilos de picante.

La única distracción que Cassie encuentra en la isla es su inmensa playa. Ah, y practicar sexo telefónico con su autor favorito: el misterioso, sexy y demasiado británico Michael Pearton.
Las cosas no están tan mal, pero, de repente, Michael insiste en que quiere conocerla, la nueva novela que espera conseguir es un poema de cientos y cientos de páginas que sabe que nadie en su sano juicio va a leer ni comprar, y un reportero sensacionalista aparece en escena para complicarle aún más la existencia a Cassie.


Preparaos para otra maravillosa locura que os hará desternillaros y lagrimear (aunque sea un poco). Y es que la historia de Cassie y Michael es tan tan tan bonita... Brindemos por el amor.

Quiero irme dejándoos el gusanillo en el cuerpo: aquí van las primeras líneas de La Clase de Baile. ¡Disfrutadlas! [Si poner el trocito que sigue a continuación atenta contra la ley, ¡que los aludidos me lo hagan saber y lo quitaré!]

Capítulo Uno


Hola, bimbollito.
La mayoría de la gente cree que una llamada de teléfono a las 4:09 de la mañana es el anun­cio de algo fatal: un policía está a punto de de­cirte que tu hermano, tu madre o tu padre han muerto aplastados como un maldito cromo en el pavimento de la M-60. Pero en lugar de asus­tarme, yo pronuncio un nombre, como una maldición:
¡Michael!
Sí, cariño, soy yo.
Busco en vano el interruptor de la lamparita.
Supongo que es absurdo preguntarte si sa­bes qué hora es.
¿Qué tomaría Davis para desayunar?
¿Desayunar?
Porque creo que tomar huevos indicaría una sorprendente falta de preocupación por su sa­lud. Después de todo, su mujer lleva años dán­dole la tabarra sobre el colesterol y el tabaco. Este podría ser un acto de desafío. Su manera de decirle al mundo que se vaya a tomar por culo, como tú, querida mía, tan elocuentemente di­rías.
O a lo mejor prefiere tomar un huevo frito y una loncha de beicon, Michael. ¿Tan impor­tante es lo que tu personaje tome para desayu­nar?
Por fin encuentro el interruptor de la lamparita y, guiñando los ojos, alargo la mano para buscar el vaso de whisky que tengo siempre en la mesilla para conversaciones como ésta.
Es vital.
Michael, tú sabes que no puedo concen­trarme a menos que haya dormido al menos seis horas. Y eso sólo después de haberme tomado una cafetera llena. ¿No puedes esperar?
Sé un ángel -me dice él, intentando ablan­darme con su delicioso acento británico-. Sa­luda al amanecer conmigo.
¿Saludar al amanecer? Michael, no me ape­tece nada saludar al amanecer. No quiero salu­dar ni siquiera el mediodía.
¡Imposible! ¿No quieres disfrutar del esplen­doroso día conmigo, tu autor favorito?
Favorito no es para nada la palabra que se me ocurre ahora mismo suspiro yo. Y espero que en los agradecimientos me pongas por las nubes.
Para mi soñada editora, el amor de mi vida: Cassie Hayes, sin la cual este libro habría sido imposible. Y sin la cual sencillamente me tum­baría en la cama y me dejaría morir. Porque la vida sin la hermosa y divertida señorita Hayes no merecería la pena.
No está mal.

Ella, con su gran sentido de lo sublime y su superior conocimiento de los participios.

¿Y qué más?

Que es simplemente encantadora antes del amanecer.

Yo suspiro, estirándome.

Muy bien. Voy a ponerme el albornoz y a hacer café.


3 comentarios :

  1. Hola, me encantó este post! Lo del trozo del capítulo fue excelente! bravo bravo, jaja. Ya cuando pueda leeré algunos de los libros...

    Bueno, además de felicitar, tengo una duda... es que he estado intentando cambiar estas cosas del blogroll y ¡hacer algo en el blog! pero no puedo!!! porque esa cosa de "template" o diseño o lo que quiera que sea no me aparece y no puedo hacer nada... Seguiré intentando, pero dudo encontrar solución hasta el prox viernes. :-(

    Bueno.... adiós... :-)

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  2. Holas! Perdona las horas ;)
    Lo que dices de template y tal... Uhhh, el viernes lo miramos con calma, vale? Aunque ya he visto que alguna ha puesto lo de contribuyentes, así que el blog mejora y cada día es mássss bonito!! Ahm, y he añadido 2 nuevos blogs a la lista. Nos vemos en clase, descansa!

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  3. Muchísimas gracias por esta recomendación, ya lo miraré cuando pueda, y por cierto enhorabuena por el blog, llevo poco tiempo por Internet, pero veo que hay algunas páginas muy interesantes como esta tuya, como esta que vi hace poco con frases de perdon que me gustó bastante también. Probaré a leerme el libro en estas vacaciones. ¡Gracias!

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