2 nov. 2007

"Kill Bill 2" y los Superhéroes de Marvel









La terrible y sangrienta historia que el director Quentin Tarantino nos cuenta en Kill Bill Volumen 1 y 2 hace que la mente del espectador se sobrecoja y reflexione sobre algunos puntos.
La extraña, fina e increíble crueldad del asesino Bill asusta.

¿Existen realmente personas tan despiadadas y retorcidas? (Bufad ante mi pregunta, por favor). Desde luego que existen, por supuesto y por desgracia. Pero también existen grandes y pequeños héroes, y el personaje que encarna la elegante y guapísima Uma Thurman se encargará de hacer justicia… A su manera, claro está.

Sin embargo, no estamos aquí para debatir valores ni preguntas que nos hayan surgido tras ver estos filmes, sino para hablar de algo mucho más suave. Si no habéis visto Kill Bill, os recomiendo que lo hagáis. Y para quienes sí hayáis visto estas películas, tengo una pregunta: ¿recordáis las escenas finales del Volumen 2?

Os pondré sobre la pista para situaros: Bebé/Beatrix Kiddo/La novia/Uma Thurman (actriz) y Bill/David Carradine (actor), el padre de su hija, se encuentran en la casa en la que él vive con la niña. Es un momento delicado de la película, ya que Bebé –así es como él la llama- acaba de llegar a casa de Bill con intención de matarle por todo el sufrimiento que le ha causado, y, de repente encuentra no sólo a Bill, sino también a su hijita, a la que creía muerta. No voy a explicaros nada más sobre estas circunstancias porque os destrozaría la película.



Pues bien, a lo largo de esa escena, Bill, con todo ese autocontrol que parece tener, se refiere a Beatrix como una heroína; mejor dicho, como una superheroína a la altura de Superman. Y, como si no tuviera otra cosa más importante de la que ocuparse, con toda esa tensión tan fuerte en el ambiente y la muerte susurrando por los rincones, Bill se pone a hablar de los superhéroes de toda la vida. Uno se queda algo alucinado al principio de su discurso, pero después se entiende la gran verdad que esas palabras encierran. Lo cierto es que aplaudo en especial esta parte del guión: han abordado un tema difícil de una forma muy original.

Nuestro asesino habla de los superhéroes de verdad y de “los de mentira”, por así decirlo. Cuando la asesina Beatrix supo que estaba embarazada, huyó lejos del mundo de Bill para proteger a su bebé. Desapareció y la dieron por muerta, y mientras un furioso Bill clamaba venganza, ella se estableció en un pueblecito y se creó una nueva personalidad, una nueva existencia, tranquila y normal. Esa vida, según Bill, es su alter ego.

Beatrix es una “superheroína”, una asesina, vaya; lo que hace es lo que es, lo lleva en la sangre. Cuando Bill le pregunta si le ha gustado volver a matar, ella responde 'sí'. Y cuando se convierte en la chica del pueblecito, lo que hace es disfrazar y ocultar su verdadero ser; y es en este punto cuando Bill la compara con Superman, el otro gran superhéroe que menciona. Porque, a diferencia de Spiderman o Los 4 Fantásticos, Superman nació siendo Superman, Superman es Superman y no Clark Kent; este humano es su alter ego, la forma que adopta para esconder su yo real. Y, como lo hará Beatrix, Superman también adopta la personalidad de un personaje débil: de fuertes, valientes y guerreros seres, se transforman en simples y torpes humanos de vida sencilla.

Bill se mofa así de Spiderman, que se convierte en tal cuando una araña le muerde y su cuerpo muta. Ejemplos similares a nuestro hombre araña son Los 4 Fantásticos y el verde Hulk.

Y ejemplos contrarios, ejemplos de verdaderos superhéroes como Beatrix Kiddo o Superman, son los X-Men, de los que Bill se olvida y que merecen ser nombrados, tanto por haber nacido como criaturas extrañas e incomprendidas, como por la lucha contra la ignorancia de los humanos en la que se ven inmersos.





1 comentario :

  1. Eso, eso, ¡fuera los superhéroes de plástico, y vivan los superhéroes que lo llevan en la sangre! Pero, Alba, también te has dejado a Los Increíbles (de Pixar). La historia es parecida ¿no? Tienen que ocultar sus superpoderes porque el mundo no los soporta, pero cuando actúan como sus alter egos se aburren un poco.

    ¡Soy la primera en estropear un post con comentarios! ¡Qué ilusión!

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